Anunciar el reino sin temor, Jesús está de
nuestra parte
XII Domingo del Tiempo Ordinario
(21-06-2026)
Olga Consuelo Vélez
No les teman. No hay nada
oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo
que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al
oído, proclámenlo desde lo alto de las casas. No teman a los que matan el
cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar
el alma y el cuerpo a la Gehena. ¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas
monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento
del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No
teman entonces, porque valen más que muchos pájaros. Al que me reconozca
abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el
cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que
reniegue de mí ante los hombres (Mateo 10, 26-33).
En los
primeros años del cristianismo ocurren diversas persecuciones contra las
primeras comunidades y, por eso, es muy posible que Mateo le esté escribiendo a
su comunidad y no tanto que esto le esté ocurriendo a
los discípulos de Jesús. De todas maneras, el
mensaje puede aplicarse a ellos como a nosotros. Los primeros cristianos son
judíos, abiertos a la novedad de Jesús, pero sin pensar que van a dejar de ser
judíos. Sin embargo, con el paso del tiempo, hay judíos que les van a
cuestionar y se hace necesario que repiensen su identidad. De ahí que Mateo escriba
a estos judíos alentándoles a que mantengan la novedad del evangelio, sin miedo
a las criticas y persecuciones.
En este
contexto, el evangelio repite tres veces el “no teman”. En el primer caso,
muestra el contraste entre lo oculto y lo revelado. Ellos han recibido el
mensaje y han de predicarlo, sin temor, a todos para que lo conozcan. El
segundo “no teman” muestra que el conflicto crece y por eso lo que está en
juego es la propia vida. Mateo les invita a confiar plenamente y, a saber, que,
aunque lleguen a matarlos, no pueden quitarles la vida que está sostenida por
Dios. Esto lo expresa con las palabras de los que matan el cuerpo, pero no
pueden matar el alma. Hay que tener cuidado de no fomentar esta visión dualista
del ser humano que separa radicalmente el cuerpo del alma porque esto ha
llevado a despreciar el cuerpo, lo material y a poner énfasis solo en lo
espiritual, en la otra vida. La concepción bíblica de ser humano es unitaria,
es decir muere toda la persona y esperamos la resurrección de toda la persona.
Conviene asumir más la antropología bíblica para vivir más la integralidad de
nuestra fe y nuestro compromiso cristiano.
En el tercer
“no teman, con un ejemplo muy sencillo, les hace ver que si Dios cuida a los
pajaritos que se venden por muy poco (un par de monedas) con más razón cuidara
de cada uno de ellos, porque valen mucho más.
El texto
finaliza alentando al testimonio, al anuncio explícito, a la voz profética, con
la seguridad de que Jesús dará testimonio también de esas actitudes y así el
Padre del cielo los reconocerá. Aquí hemos de tener en cuenta de que esa manera
de construir el mensaje donde si hacemos algo, Jesús lo aprobará y si no lo
hacemos, Jesús lo castigará, es una manera humana de expresar los frutos de
nuestras acciones, pero de ninguna manera, el proceder de Dios. El reino de
Dios es solo salvación y eso no debemos olvidarlo.
Las
persecuciones que vivieron los primeros cristianos también llegan a nuestra
vida, unas veces con mucha fuerza como hemos visto en tantos mártires
latinoamericanos y otras de manera más sutil. Sin embargo, es clara la llamada
a no rebajar el evangelio, a no temer causar contradicción y rechazo porque
este interpela nuestra vida y se necesita determinación para mantener la
fidelidad a su mensaje.
