Pensando en el presente y en el futuro de la
política colombiana
Olga Consuelo Vélez
Una vez realizadas las elecciones para senado y
cámara y las diversas consultas, el pasado 8 de marzo, quiero dar mi punto de
vista sobre lo que se vislumbra en la próxima jornada electoral para presidente
de la nación.
Antes de decir algo para el futuro, diré una
palabra sobre el presente. Considero que la presidencia de Gustavo Petro ha
sido, en líneas generales, buena. La alta aprobación que muestra al final de su
mandato, lo corrobora. Me disgustan ciertos aspectos de su personalidad, pero
me parece muy buena la idea de país que tiene y las propuestas que ha querido
llevar a cabo en nuestro país, pensando siempre en una sociedad más justa en la
que los derechos, especialmente, para los más desfavorecidos, están en primera
línea.
Sabemos que el congreso ha sido el mayor
obstáculo para llevar a cabo su plan de gobierno. Un congreso que no debate las
reformas, sino que se alía para obstaculizarlas, no merece ocupar ese espacio
de gobierno. Los resultados de las elecciones del pasado 8 de marzo, dejan ver
que hay una porción de pueblo colombiano que, con mucha razón, ha dejado de
votar por tanto congresista que se sitúa en la oposición, sin criterio, ni
argumentos, solamente con el deseo de hacerle mal al gobierno actual. Hubiera
sido de desear una renovación mayor y no elegir a más de uno de los que repiten
curul, pero los cambios son muy lentos y la oposición no solo está situada en
los congresistas sino en esa otra porción del pueblo colombiano que más que
razones y argumentos, actúa desde un “odio visceral” a todo lo que venga de
Gustavo Petro. En efecto, su pasado guerrillero y su voz contundente y directa
contra los males que afectan a este país, se rechazan sin ser capaces de
valorar al ser humano que desde joven estuvo comprometido con el devenir de
Colombia y fue capaz de firmar un acuerdo de paz con su grupo guerrillero y
cumplirlo. Además, se ha dedicado a la política con honestidad, tesón, empeño,
esfuerzo, sin decaer, hasta el día de hoy, en trabajar por una Colombia
distinta, aunque sus opositores sean tantos y las consignas repetidas por los
medios de comunicación, casi siempre, sin fundamento, tengan tanto peso en la
mentalidad de muchos colombianos.
Termina su gobierno y deja para la historia una
manera de situarse desde los últimos, trabajando por sus derechos, aunque haya
tenido una oposición tan férrea e irracional. Deja para la historia una
capacidad de comprender el mundo de hoy y proponer líneas de acción, tantas
veces, como una voz en el desierto, en cuestiones ecológicas, de paz, de
diálogo, de respeto por los derechos humanos. No dudo de que le ha debido ser
muy dolorosa, la deshonestidad de tantos en los que creyó y les confío
responsabilidades pero que cayeron en la lógica del engaño, el enriquecimiento
ilícito, el seguir favoreciendo las maquinarias de siempre y no supieron tener
la honestidad que debería tener todo ser humano en las responsabilidades que se
le confían. En conjunto, creo que han sido cuatro años de trabajo y esfuerzo y
eso ha hecho camino en una porción de la sociedad colombiana, camino que se ha
manifestado en las urnas.
Y viene pensar en el futuro. Por supuesto apoyo
a Iván Cepeda porque tiene una visión de país en concordancia con lo que he
dicho anteriormente y porque ha sido un defensor de los derechos humanos y un
trabajador por la paz. Ha participado en los esfuerzos por construir la paz con
los grupos armados y tiene en su historia el dolor del asesinato de su padre
por agentes del Estado en complicidad con los paramilitares. Su defensa de las
víctimas ha sido clara y decidida. Se ha destacado como congresista y el plan
de gobierno que está presentando en su campaña tiene coherencia, fundamento y
muestra el compromiso con las víctimas, con la justicia social y la búsqueda
incansable por la paz.
Escoger a Aida Quilcué como fórmula vicepresidencial
es un esfuerzo sincero por la inclusión de los pueblos indígenas, durante
siglos relegados y aún hoy despreciados por muchos sectores de Colombia. Ella
como una lideresa comprometida con su pueblo, en la defensa de sus territorios,
sus culturas y sus derechos colectivos, nos interpela y devela nuestra
mentalidad colonial tan arraigada en nuestra realidad donde el color de piel,
la etnia, las tradiciones culturales se han convertido en desigualdades y
exclusiones sociales. Pero seguimos apostando por romper todas esas barreras,
como hace cuatro años se hizo con Francia Márquez.
No tenemos fácil el futuro porque todas las
fuerzas opositoras se van a aliar para ir en contra del gobierno progresista,
más por el odio visceral del que hablé antes que por razones fundamentadas y
verídicas. No creo que ningún candidato sea “excepcional” y todo su programa
sea “excelente”. Como toda realidad humana ni los programas y, menos los
candidatos, son perfectos. Pero apuesto por los que me parecen más honestos,
más comprometidos, con valores más cercanos a la fe que profeso.
Y para finalizar, ver a los hijos de Galán alineados
con la derecha, duele por lo que significó su padre en el momento que fue
asesinado, y, me pregunto ¿qué hará ahora esa porción de colombianos, muchos de
ellos que se llaman creyentes, que siempre se han opuesto a la diversidad
sexual, con la figura de Oviedo como vicepresidente? ¿Preferirán votar por esa
dupla con tal de que no gane el progresismo? No sería raro, porque si fueron
capaces de votar por Rodolfo Hernández en el pasado, no es de extrañar que
voten por la dupla uribista o por la derecha similar de Abelardo. El odio
visceral es capaz de callar sus conciencias y se prefiere matar al niño que es
reclamado por las dos madres antes que reconocer los logros del progresismo y
la integridad personal de los candidatos actuales del Pacto Histórico (me refiero
a la historia del juicio de Salomón frente a dos madres que reclaman al niño
que ha quedado vivo, aduciendo que es suyo y la verdadera madre es quien es
capaz de ceder sus derechos para salvar al niño, mientras que la impostora quiere
que lo maten con tal de que no se lo entreguen a la otra mujer. Ver: 1 Re 3,
16-28).
Sigue la campaña hacia la presidencia y
vicepresidencia y con ello el compromiso de seguir despertando conciencias para
que nuestra elección se ponga del lado de la justicia social, la paz, la
ecología, etc., y no de los programas que siguen anclados en la “economía que
mata” o en la lógica de la guerra y la muerte, que tanto denunció el Papa
Francisco. ¡Ojalá que se gané en primera en vuelta y el deseo de una Colombia
más justa y en paz pueda seguir siendo el objetivo a alcanzar!
(Foto tomada de: Iván Cepeda confirma que Aida Quilcué será su fórmula vicepresidencial | La Voz del Cinaruco)

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