sábado, 16 de julio de 2016

Blog de Eduardo de la Serna: Comentario domingo 16C

Blog de Eduardo de la Serna: Comentario domingo 16C: El desafío subversivo del Reino Domingo 16 º durante el año “C” Eduardo de la Serna Lectura del libro del Génesis     ...

domingo, 10 de julio de 2016

Blog de Eduardo de la Serna: Comentario domingo 15C

Blog de Eduardo de la Serna: Comentario domingo 15C: “Vete a practicar la compasión para que vivas” DOMINGO DECIMOQUINTO - "C" Eduardo de la Serna Lectura del libr...

jueves, 7 de julio de 2016

La esperanza de la paz

Colombia vive un clima de esperanza por la firma de los acuerdos de la paz. Pero ese inicio tiene todavía un camino largo y, como todos sabemos, con muchos tropiezos, entre ellos, los que parecen ser abanderados por la oposición para procesos de este tipo. Sin embargo, especialistas internacionales han manifestado la bondad de este tratado, su fortaleza y la capacidad de tener en cuenta muchos aspectos para garantizar que el acuerdo final pueda tener viabilidad. Llegar a este momento no puede hacerse sin una gran dosis de gratuidad ymisericordia, sin una fe firme que se apoya en el Dios de la vida para seguir apostando por la salida dialogada y no por el vencimiento por la fuerza. Por eso es tan importante el apoyo de los cristianos a todo lo que de paso a la paz, a la vida, a la posibilidad de un nuevo comienzo. El que afirmemos que nuestro Dios es el Dios de la vida no es solamente para los buenos sino, como dice el evangelio, para los buenos y malos sobre los que Dios hace salir el sol cada día, por los que él se desvive en amor eternamente. Lógico que pueden haber retrocesos, engaños, errores, intereses creados, doble moral, como decimos. Pero sabiendo que todo eso puede pasar, nuestra fe no se ha de dejar intimidar por los temores sino, con actitud vigilante, seguir apostando por la paz. Justamente la paz es uno de los dones del resucitado. Cuando se aparece a sus discípulos así lo afirma: “Mi paz os dejo, mi paz os doy, no como la da el mundo”, es decir, su paz que es auténtica y para siempre, no se deja abalar por las dificultades sino que sigue dándola así los seres humanos reneguemos tantas veces de los dones divinos. Su fidelidades nuestra garantía y ha de ser la fuerza para seguir apostando por este proceso. Apoyemos pues, todos juntos, para hacer posible la paz en nuestro país.

viernes, 1 de julio de 2016

Blog de Eduardo de la Serna: Comentario domingo 14C

Blog de Eduardo de la Serna: Comentario domingo 14C:  La paz y la vida son signo de que Dios está reinando  y debemos ser testigos DOMINGO decimocuarto - "C" Eduardo de la...

jueves, 30 de junio de 2016


La posibilidad de ser feliz

Hay personas que se empeñan en no ser felices y en no hacer felices a los demás. Una actitud que hace esto posible es la de ver sólo lo negativo de las cosas y no ver lo positivo. Siempre ven el vaso medio vacío en lugar de ver el vaso medio lleno. Y esto también sucede en las relaciones de amistad, de pareja, de familia. En vez de agradecer la presencia de los demás y disfrutar de todo lo bueno que tienen, nos empeñamos en ver lo malo o los errores que toda persona tiene, en sacar a la luz sus defectos, en exigir que actúen como nosotros queremos. Y mientras estamos en esto, nos perdemos la posibilidad de disfrutar la riqueza que tiene todo ser humano y del amor que nos brindan, como son, aunque no sea exactamente lo que nos gustaría.
Algunas personas dejan que pasen las horas, los días, los meses atrapados en las dificultades que tienen las relaciones y cuando menos piensan tal vez ya nunca podrán arreglarlas. El orgullo es tan ciego que prefiere sufrir a dar pasos para buscar alternativas que hagan posible la convivencia. Y no se fijan en el daño que hacen a los que les rodean. Esto pasa mucho en las parejas. Por no ser capaces de buscar caminos que hagan posible la convivencia armónica, crean una atmósfera que los hijos respiran y, creyendo que les aman, les están haciendo daño y les hacen sufrir enormemente. ¿Por qué hay tanta ceguera en el corazón humano? ¿Por qué siendo todos tan necesitados de amor, de compañía, de alegría, no somos capaces de apostar todo por el amor y dejamos que el corazón se cierre, se llene de orgullo, de rencor, de indiferencia, de soledad, de tristeza?
Sólo la muerte nos impide arreglar las cosas. Pero mientras haya vida, hay posibilidad de cambio. Ojala entendiéramos que la vida es más sencilla de lo que creemos, que las relaciones pueden ser más amables de lo que imaginamos y que el amor es posible vivirlo cuando no se exige que el otro sea como uno quiere sino cuando se le mira como es y se le ama así, ayudándole en sus carencias y potenciando en sus posibilidades.  Ojala no perdamos la oportunidad de haber sido felices con lo que hoy tenemos y con las personas con las que hoy compartimos la vida. No hay situaciones ideales para ser felices. Es en la propia situación y con la realidad como ella es, donde podemos serlo. Ser feliz no es imposible si somos capaces de perdonar, de aceptar y de reconocer la propia ceguera sin esperar que sea el otro el que lo haga. “El amor, la amistad, las relaciones no son un camino llano, sin problemas, de lo contrario, no sería humano. Es un viaje comprometido, a veces difícil, a veces complicado, pero así es la vida” (Papa Francisco). Pidamos la gracia de apostar por ser felices y trabajar en ello, con lo que somos, lo que tenemos y con las personas que están a nuestro lado, como son y con lo que tienen. La felicidad depende de nosotros, de nuestra actitud ante la vida, de saber ponernos en camino todas las veces que sea necesario.  No dejemos que la felicidad se vaya de nuestro lado, pudiendo ser tan real, tan verdadera.

lunes, 27 de junio de 2016


No encadenar la Palabra de Dios

En la Segunda Carta de San Pablo a Timoteo el apóstol nos invita a mantenernos firmes en medio de las dificultades y se pone como ejemplo, mostrándonos cómo por su fidelidad a Jesucristo está llevando cadenas como un malhechor pero es bien consciente de que la Palabra de Dios no está encadenada y ella es  fuente de liberación y transformación (Cfr. 2Tim 2 1-10).

Hoy en día a veces pareciera que algunos quieren “encadenar” la Palabra de Dios. Me refiero a experiencias donde se está hablando desde el evangelio de la opción preferencial de Jesús por los pobres y de su amor incondicional hacia ellos y de repente se levantan algunos del auditorio y comienzan a hacer una defensa de los ricos. O también cuando se está hablando del comportamiento de Jesús con las mujeres y de pronto algunas mujeres comienzan a defender el orden patriarcal vigente. Y no han faltado ocasiones en que en reuniones en que se habla de las discriminaciones raciales que existen en nuestra sociedad, justamente se levantan personas de raza negra argumentando que no hay que permitir ninguna legislación que favorezca a los que han sido sistemáticamente excluidos en razón de su raza, porque eso sería crear privilegios para ellos y eso no está de acuerdo con el evangelio.

En todos los casos anteriores se podría invocar que no se puede repetir exactamente el comportamiento de Jesús porque su realidad fue diferente a la nuestra. También que su mensaje en ningún momento favoreció el simple “dar vuelta a las cosas” haciendo que los que antes eran oprimidos ahora se vuelvan opresores. Pero que de su mensaje y de acción no se pueda concluir que su prioridad fue la opción por los más pobres y por todos los excluidos de la sociedad, ya es olvidar la esencia del Evangelio y “encadenar la Palabra de Dios”.

¿Por qué es tan fácil perder el profetismo y la denuncia evangélica? ¿Qué hace que las personas busquemos acomodar la palabra de Dios a nuestros intereses? ¿Por qué la prudencia se invoca como el “valor” querido por Dios y se quieren opacar valores iguales o más evangélicos tales como la justicia social, la igualdad o la libertad?

Cuando los discípulos de Juan le preguntan a Jesús si “él es el Mesías o han de esperar a otro”, Jesús les responde: “Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos  quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena Nueva; ¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!” (Lc 7, 20-23). La misma pregunta podrían hacernos hoy para saber si estamos encadenando la Palabra divina. Si nuestra evangelización favorece la transformación social y llama al compromiso con obras y verdad, vamos por buen camino. Pero cuando se buscan tantas excusas, cuando se invocan tantos miedos, cuando se le quita fuerza al profetismo evangélico, comenzamos a alejarnos del seguimiento de Jesús.

Ayer como hoy, la Palabra de Dios escandaliza. Sin embargo, es la puesta en práctica de esa Palabra la que hará posible que “el reinado de Dios ya está entre nosotros” (Mc 1,15) y que muchos puedan reconocer que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, comprometido con los más pobres y olvidados de la tierra.

sábado, 25 de junio de 2016

Blog de Eduardo de la Serna: Comentario domingo 13C

Blog de Eduardo de la Serna: Comentario domingo 13C: Jesús nos invita a un camino exigente Domingo 13º ciclo “C” Eduardo de la Serna Lectura del primer libro de l...